lunes, 21 de abril de 2014

CARTA DE ABRAHAM LINCOLN AL PROFESOR DE SU HIJO

Dedicado a todas aquellas personas que piensan que la docencia es una profesión de vagos e incultos que realizan investigaciones como si de terroristas nos tratásemos para sacar a la luz fallos minoritarios y aberrantes cometidos por ciertos opositores que no consiguieron el puesto al que aspiraban.
Dedicado a todos aquellos que piensan que ser profesor es una tarea sencilla "pinta y colorea"
Dedicado a esa clase de  personas que se hacen llamar políticos y siguen sin escuchar la voluntad del pueblo.
Dedicado a los que ser maestro es trabajar poco y cobrar mucho...
Esta carta demuestra que la profesión docente va mucho más allá de lo que piensan "aquellas personas".

“Estimado profesor:

Él deberá aprender que no todos los hombres son justos ni veraces, pero dígale, por favor, que por cada villano hay un héroe, que por cada egoísta hay también un líder generoso.
Enséñele, por favor, que por cada enemigo habrá también un amigo, enséñele que más vale una moneda ganada que una moneda encontrada, enséñele a perder, pero también a saber gozar de la victoria. 
Apártelo de la envidia y dele a conocer la alegría profunda de la sonrisa silenciosa. Hágale maravillarse con los buenos libros, pero déjelo también entretenerse con los pájaros del cielo, las flores del campo, los montes y los valles.
En los juegos con los compañeros, explíquele que la derrota honrosa vale más que la victoria vergonzosa, enséñele a creer en sí mismo, aun cuando esté solo contra todos.
Enséñele a tener fe en sus propias ideas, aun cuando alguien le diga que está equivocado.
 Enséñele a ser amable con la gente amable y duro con los duros, enséñele a no dejarse llevar por la multitud simplemente porque otros también se dejaron.
Enséñele a escuchar a todos, pero, a la hora de la verdad, a decidir por sí mismo. 
Enséñele a reír cuando estuviese triste y explíquele que a veces los hombres también lloran.
Enséñele a ignorar el aullido de las multitudes que reclama sangre y a luchar solo contra todos, si él cree que tiene razón.
Trátelo bien pero no lo mime, porque sólo la prueba de fuego hace el buen acero.
Déjelo tener el coraje de ser impaciente y la paciencia de ser valeroso.
Transmítale una fe sublime en el Creador y fe también en sí mismo, pues sólo así podrá tener fe en los hombres.
Ya sé que estoy pidiendo mucho, pero vea lo que puede hacer, querido profesor.”


Abraham Lincoln (1830)


1 comentario:

  1. Una carta muy bonita que efectivamente habla de educación en su sentido más clásico, en el de transmisión de valores, en el de la participación de la moral construida socialmente. Pero no olvides que nada de eso se consigue con sólo decírselo a los alumnos. Lincoln repite machaconamente: "enséñele". Pues eso, que hay que enseñar todo eso y el modo de hacerlo es trabajando con contenidos culturales, o sea, con contenidos, con conocimientos, con información.
    Otra buena entrada, aunque en esta hay menos aportación personal que en otras, pero la presentación, la dedicatoria, dice mucho.

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