Otra cuestión que a simple vista
puede ser rápida de responder, esconde en
el orden de sus palabras un entramado que después de haber investigado, leído e
incluso entrevistado he logrado entender y responder. Adelanto que mi respuesta
es que no, no se puede saber ser maestro antes de serlo, al igual que un
astronauta no sabe ser astronauta hasta que lo es. Podemos tener una actitud especial
algunos la llaman (vocación) pero el saber lo que quieres ser no te
capacita para serlo, es decir, todos los que estamos en proceso de ser docentes
en la facultad podemos llegar a saber ser maestros por medio de la formación, “vocación
sin formación no sirve de nada”
Como futuros docentes debemos
saber a que nos enfrentaremos cuando acabe nuestra formación inicial; aparte de seguir teniendo unas
formación permanente ya sea formal (nos cuenta para el curriculum) o informal (cursos,
congresos voluntarios como EABE, sin reconocimiento) por tanto saber lo que conlleva ser maestro.
La docencia es una profesión difícil
exige de una predisposición especial, es muy fácil caer en el aburrimiento y la
rutina sobre todo las personas que trabajan en esto sin compromiso social y con
poco grado de implicación. Para que esto no pase lo principal es tener claro
que tenemos una necesidad vital de aprender a aprender, formarnos permanentemente
y adquirir un gran grado de compromiso social.
La sociedad no acompaña nuestro
trabajo “aparte de vagos incultos” “la carrera esa de pinta y colorea” ¿te
suena?, los políticos últimamente “meten goles en su propia puerta” hacen
populismo sobre los conocimientos de los
futuros docentes con investigaciones costosas que luego sacan a la luz sobre un
puñado de opositores (candidatos que no aprobaron) que cometieron algunos
fallos en sus exámenes y por los cuáles se juzga a todo el colectivo docente,
sin ser este un problema de el colectivo
docente si de cómo está planteado el sistema memorístico de nuestra educación o ,ese puñado de opositores,¿ se formaron fuera de España? No, Fueron alumnos que se sentaron en un pupitre
frente a un sistema que nada tiene que ver con aprender si con memorizar contenido
tras contenido sin entender de manera activa por donde pasan los ríos españoles.
Es necesario un cambio en la formación en general pero más importante aún en
nuestra formación como futuros docentes y es que algo
no funciona, debería de existir más armonía entre teoría y practica desde que
empezamos y utilizar la universidad para
reflexionar sobre esa práctica para saber mejorar.
Tradicionalmente nos hemos basado
en educación sobre el paradigma positivista en este el investigador
estudia fenómenos y elabora conocimiento, el técnico traduce el
conocimiento científico a reglas y por
último el técnico (maestro) aplica las reglas este no necesita conocer el
conocimiento, esto produce una situación de jerarquización y dependencia ¿tiene
esta estructura algún sentido?. En los últimos tiempos surgió una nueva forma
de entender la educación con mucho sentido; el constructivismo en el que el
investigador –practico estudia sus problemas y elabora conocimiento a su vez se
enfrenta a problemas que quiere comprender, es decir, el maestro es el agente
activo de su formación .
Debemos tener muy en
cuenta como futuros docentes que la investigación –acción no es simplemente
reflexionar sobre lo que acontece, no es una estrategia de resolución de problemas
ni mucho menos la aplicación del método
científico a la enseñanza. Es realizar los presupuestos de la investigación, es
decir, ir más allá del conocimiento, conocer el valor de nuestra práctica
comprendiendo que los fines de la práctica se definen al margen de ella.
Mejorar la práctica es mejorar sus cualidades intrínsecas, siempre en colaboración,
la deben llevar a cabo los implicados el practico-investigador debe tener la
capacidad de implicación y meditación sobre sus finalidades, capacidad de
deliberación moral, social, política, etc. Y saber que esta acción nunca se
acaba.
Concluyendo no se puede ser
maestro antes serlo, un buen profesor debe tener compromiso social, Un buen
profesor no actúa por ensayo y por error es aquel que utiliza el paradigma
constructivista, convirtiéndose así tanto en investigador práctico, como
práctico investigador, teniendo en cuenta que esta labor nunca se acaba. Debemos
de ser capaces de reinventarnos cada año
para evitar quemarnos, trabajar en colaboración y quedarnos con la satisfacción
propia de saber que vamos e intentaremos cambiarlo pues siempre habrá algún
niño al que ayudaremos a lograr sus objetivos y con ello que sean mejores
personas. Por último y no menos importante todo docente debe estar preparado para formarse
durante toda su vida ser un intelectual reflexivo que sabe que ya no es la
fuente de todo conocimiento y que crea las mejores condiciones para que sus
alumnos aprendan.
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